CAJA FUERTE PARA PERSONAS
TRAS EL ASALTO al chalé de Valencia en el que el dueño mató a dos ladrones, surge una realidad apenas conocida. Empresas de seguridad fortifican viviendas con una habitación teóricamente inexpugnable: paredes de hormigón y acero, puerta acorazada, sistema antigases...
ANA MARIA ORTIZEl empresario, casado y con hijos pequeños, tiene tanto miedo de que entren a robar en su casa que se disfraza de pobre. Si acude a trabajar a la empresa de la que es dueño sin chaqueta ni corbata y al volante de un discretísimo Smart es para ocultar cualquier signo exterior que pueda delatar su cómoda posición económica. Aún así, ¿quién le dice que los cacos no huelen su dinero? Su preocupación por tener que vérselas algún día como Francisco Ramírez, el empresario de Canals (Valencia) que el pasado 4 de enero se enfrentó a los atracadores que asaltaron violentamente su chalé a punta de pistola, es tal que hace poco llamó a una empresa de seguridad para pedir ayuda extra. Quería que le montaran en el sótano de su chalé, ubicado como el de Ramírez en una urbanización levantina, una estancia acorazada similar a la que retrata la película estadounidense Panic room, protagonizada por Jodi Foster. Una habitación del pánico, o cuarto seguro como se conoce en el sector, donde encerrarse con su familia ante la más mínima sospecha de que un extraño ha puesto un pie dentro de su parcela. Una fortaleza inexpugnable. «Un habitáculo de unos 10 metros cuadrados, con paredes de hormigón y acero de 25 centímetros de grosor, puerta acorazada y hermética para evitar que te ataquen desde fuera con gases y con un sistema de apertura rápido y fácil, como la huella dactilar...». Así es el prototipo más sofisticado de una de estas cámaras blindadas, descrito por Jorge García, gerente de Select Global Security, la empresa que ultima el cuarto seguro del aterrado empresario levantino.
En su interior, el inquilino cuenta con un teléfono fijo y un móvil con cobertura para ponerse en contacto con la policía.Un generador eléctrico se encarga de asegurar el funcionamiento del sistema de ventilación y desde unos monitores se controlan todas las cámaras de la residencia. Algunos de los cuartos seguros instalados en EEUU, padre del invento, incluyen un sistema de megafonía para que el dueño de la vivienda pueda comunicarse con los asaltantes. Su objetivo es proteger la integridad física de sus moradores hasta que llegue la policía.
La existencia de estas habitaciones del pánico, cuyo precio puede oscilar entre los 6.000 y los 60.000 euros, no es una rareza en nuestro país aunque la confidencialidad sobre el asunto que exigen sus dueños hace que lo parezca. No existe, por supuesto, informe que los contabilice. Sólo Select Global Security ha atendido a una decena de clientes que querían hacerse con una de estas cajas fuertes para personas. Como aquel empresario, dueño de 50 clubes de alterne, que colocó la puerta de entrada camuflada tras el fondo del armario de su propio dormitorio. Para que se abriera la cámara había que encender una luz, colocar la puerta del ropero en determinada posición y apretar un botón. Building Confort, empresa dedicada a dotar con sistemas domóticos casas de lujo, lleva sólo dos años funcionando y también ha puesto su tecnología en otras dos.
Si a nivel internacional ha trascendido que artistas como Madonna y Paul McCartney o mandatarios como la reina Isabel de Inglaterra tienen cuartos seguros en sus residencias, en España es cosa de industriales, empresarios, delegados de grandes multinacionales o futbolistas. «A cualquier persona con riesgo real, un experto en seguridad siempre le recomienda que tenga uno», dice José Antonio Martínez, presidente de la Asociación Española de Directores de Seguridad. «En España, un país con importantes antecedentes de terrorismo, existen desde hace tres décadas. Eran minoritarios entonces pero grandes industriales y políticos en el País Vasco los tenían», asegura él.
La proliferación de estas habitaciones del miedo, que además de para protegerse durante un atraco son usadas como gigantes cámaras de seguridad donde guardar voluminosos objetos de valor, es un síntoma extremo del creciente clima de inseguridad del que se hacen eco las encuestas. En la realizada este año por el Observatorio de la Seguridad, un 60,4% de los hogares españoles afirmaba sentirse inseguro. En 2003 eran el 50,9%, casi un 10% menos.
VIOLENCIA GRATUITA
En ello, según los expertos, ha influido mucho la desconfianza sembrada tras el 11-M, pero sobre todo la irrupción en nuestro país de mafias extranjeras, especializadas en atracar viviendas, sin escrúpulos y habituales de la violencia gratuita. «Nos enfrentamos a una delincuencia muy profesional y despiadada, que no tiene problemas en matar. Europeos del Este y colombianos fundamentalmente, altamente cualificados, con formación militar, expertos en el manejo de armas... La mayoría incluso tiene experiencia en combate», explica Miguel Angel Abellán, jefe de Seguridad de Global Security.
Por eso, ante un robo en casa, los encuestados por el Observatorio de la Seguridad aseguran que les preocupa más que los ladrones los agredan y encontrarse con ellos que los posibles destrozos o la pérdida de objetos con valor sentimental. Así las cosas, la instalación de alarmas y sistemas electrónicos de seguridad se ha convertido en un lucrativo negocio que desde 2000 crece a un ritmo del 30% anual. En 2004 el sector facturó 615 millones de euros sólo en esos conceptos. Más de la mitad de los españoles, el 55,3%, tiene una puerta blindada o acorazada; y el 15,7%, alarmas.
De poco le sirvieron éstas a los Van Der Veen, nombre supuesto de un matrimonio holandés que a los 40 se ha permitido el lujo de vender todas sus negocios en Holanda para retirarse a vivir plácidamente en la soleada Alfaz del Pi (Alicante). Los ladrones que hace año y medio se llevaron su flamante Mercedes, entre otras posesiones, no tuvieron problema en sortear las alarmas (a veces basta con un inhibidor de frecuencias) y sumirlos en un profundo sueño a base de gas. Tras aquel traumático episodio, decidieron convertir su propio dormitorio en una habitación del pánico. Blindaron puerta, cristales y ventanas e instalaron en el cuarto monitores conectados a las cámaras del jardín. Cuando hace seis meses asaltaron de nuevo su propiedad, los Van Der Veen no salieron de su fortaleza-dormitorio hasta que llegó la Guardia Civil. No son los únicos que todas las noches duermen en una cámara acorazada. Blindar la habitación se ha convertido, a decir de las empresas de seguridad, en el mejor somnífero para los que tienen miedo a ser atacados durante el sueño.
Los jubilados europeos que residen en la costa española, por lo general confiados y con un alto poder adquisitivo, son un reclamo para las bandas que operan en nuestro país. De los 425.000 hogares que según Unespa, la patronal de las empresas de seguros, fueron desvalijados el año pasado en España, la mitad se encontraba en la Comunidad Valenciana, Cataluña y Andalucía.
Paradójicamente, pese a que la sensación de inseguridad aumenta año tras año, los robos disminuyen. En 2003, las viviendas atracadas fueron 460.000. Los datos del Observatorio de la Seguridad así lo confirman. España, donde un 16,4% de las viviendas ha sufrido un robo o intento de robo alguna vez, es el país con menos domicilios allanados de la Unión Europea, donde la media se sitúa en el 20%. Los británicos con un 29% de sus viviendas asaltadas se llevan la palma seguidos de holandeses (27%), franceses (19%), suecos (18%) y polacos (18%).
Según han detectado las fuerzas de seguridad, en España operan 542 bandas organizadas, muchas de ellas dedicadas al robo a gran escala de chalés y viviendas de lujo. Una de las últimas desarticuladas, en diciembre pasado, había saqueado 250 chalés en urbanizaciones del Norte y el Oeste de Madrid. Estaba formada por albaneses.La que el 9 de noviembre pasado irrumpió en la residencia de Ignacio Santiago, en la localidad madrileña de Galapagar, llevaba otros 15 asaltos a sus espaldas.
El brutal atraco lo cuenta el propio empresario en primera persona: «Cuando entré en casa me encontré con que cuatro individuos con acento de Europa del Este tenían secuestradas a mi mujer y a mis dos hijas. Nos maniataron a todos y nos pegaron una paliza de vértigo para que les dijéramos dónde estaba hasta el último euro. Luego nos pusieron un almohadón en la cabeza a cada uno.Pensamos que nos iban a pegar un tiro, pero al cabo de 15 minutos, después de destrozar toda la casa, se marcharon».
A día de hoy, la esposa y la hija mayor de Ignacio siguen necesitando tratamiento psicológico. La hija se ha trasladado a vivir a un piso en Madrid y la esposa, incapaz de quedarse en casa sola cuando no está el servicio, se muda todos los fines de semana al domicilio de sus padres. «Hoy, que no hay nadie en casa, me ha llamado ya siete veces porque tiene miedo», se lamenta Ignacio.Por si acaso, él ha desempolvado su escopeta de caza y ahora la tiene siempre a mano. «Para mí, el empresario de Canals es un héroe», dice. Además, se ha integrado en una plataforma que los vecinos de la zona norte de Madrid han fundado para denunciar la inseguridad que sienten. El presidente de la misma, Antonio Olivares, tras sufrir varios robos, ha vendido su chalé y se ha trasladado a la capital. En la verja de la casa unifamiliar de Ignacio Santiago también cuelga el cartel: «Se vende».